El Ciberbullying es una agresión psicológica, sostenida y repetida en el tiempo, perpetrada por uno o varios usuarios contra
otro, utilizando para ello las tecnologías de la información y la comunicación –TIC-. A diferencia del acoso escolar tradicional
el Ciberbullying puede mantenerse durante las 24 horas del día, ya que el acceso a los dispositivos electrónicos se
puede llevar a cabo en cualquier momento, a cualquier hora y desde cualquier lugar, por lo que el perjuicio para la víctima
puede ser considerablemente mayor.
Intervinientes: Víctima/acosador-es:
1. Alumnos del mismo centro educativo.
2. Alumnos de distintos centros educativos
Se trata de un acto que se realiza a escondidas de los adultos y que se ve reforzado por situaciones específicas
como las siguientes:
1) El agresor o agresores no tienen que presenciar la reacción de la víctima, lo cual inhibe mecanismos
que podría poner en marcha la empatía presencial.
2) Muchos usuarios de internet comparten la falsa creencia de que Internet garantiza de alguna manera el
supuesto anonimato de sus usuarios, por lo que tienden a pensar que su identificación será poco probable.
3) Es un acto muy fácil de realizar: con un solo “click”, muy poco esfuerzo, y desde cualquier lugar.
Se produce una situación de desequilibrio de poder, en la que el acosador o acosadores ejercen su poder sobre
la víctima con la intención de humillarla y someterla. Por otra parte, la alta disponibilidad y el fácil acceso
de los medios a través de los cuales se produce (redes sociales, blogs, mensajería instantánea,…) hacen que
se difunda rápidamente e incluso se pierda el control sobre las imágenes o comentarios dañinos que se han
publicado.
Este tipo de situaciones pueden aparecer inicialmente, como una broma de la que no se valoran las consecuencias
que pueden tener. Esto es así hasta el punto de que la víctima debe cambiar de centro escolar e incluso
de ciudad, en no pocas ocasiones. Además, el hecho de que en ocasiones no se conozca o sea complicada
la identificación del agresor/es, puede aumentar el sentimiento de indefensión de la víctima.
Muchas veces los agresores son específicos del ciberespacio, es decir, cuando están frente a la pantalla dicen y
hacen cosas que no dirían o harían en una relación cara a cara. Entre los medios a través de los que se desarrolla,
cabe destacar el envío de sms con amenazas o falsos rumores, el robo de contraseñas y la suplantación
de identidad para menospreciar a la víctima, haciéndose pasar por él y de ese modo contar intimidades suyas
o dedicarse a insultar a compañeros, la difusión de fotografías, la información depositada en blogs…
Por último, es importante señalar que muchos casos de ciberbullying están relacionados con otros dos problemas,
también de reciente aparición y con consecuencias igualmente graves:el sexting y el grooming.
El sexting hace referencia al envío, entre jóvenes, de mensajes o fotografías sexualmente explícitas a través de
medios electrónicos. Además del peligro que esto supone, el problema está cuando la persona que recibe las
imágenes las utiliza para chantajear a la otra y pedirle cosas bajo la amenaza de difundirlas.
Por su parte, el grooming engloba al conjunto de acciones que lleva a cabo una persona sobre un menor, con
un objetivo marcadamente sexual. Se persigue la obtención de imágenes del menor en situaciones sexuales o
pornográficas hasta la posibilidad de establecer contacto físico y presencial con dicho menor para consumar
su abuso sobre éste.
FUENTE:CIBERBULLYING Y PRIVACIDAD
Guía para profesores
Más sobre cyberbullying:
http://www.xtec.cat/~cescude/Z9WQ04%20Proces.htm
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